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En Broto, al pie del parque Natural de Ordesa, está la vía ferrata del Sorrosal. Montada gracias al Ayuntamiento y gentes del Valle recorre toda la cascada y parte del barranco del Sorrosal en un itinerario variado, con un puente, varias escaleras y una pequeña cueva

Ficha técnica:
Tiempos: 1h. 30m. y 20 m. de vuelta.
Dificultad: Media
Observaciones: La ruta se realiza en un paraje natural y con unas vistas aereas preciosas.
Los meses de verano, cobran 2.50 euros.

La Vía:
Si una cosa destaca en Broto es la cascada del Sorrosal que baja cargada y furiosa con el agua del deshielo. Ahora podemos disfrutar de cerca la cascada y el barranco del Sorrosal, gracias a la vía ferrata que discurre paralela a su recorrido.

El entorno de la cascada e inicio de la vía es un anfiteatro natural lleno de história geológica y plegadas que explican el proceso de formación de los Pirineos.
Las formas geométricas de la roca junto al ruido de la cascada llegan a convertir el lugar en algo hipnótico y atrayente (1).

El inicio de la ferrata es bastante peculiar, como en general todo el material usado en la vía. Una escalera-puente (2) nos ayuda a superar el primer resalte. A partir de aquí ascendemos en busca de la cascada a través de grapas y clavijas hasta que llegamos a la altura del primer pozo. Aquí comprendemos el porque esta vía permanece cerrada durante el invierno.


La piedra es inestable y el riesgo de desprendimientos es mayor a causa de la acción del hielo. La instalación de 5 largas escaleras en este tramo, no es porque sí. Aunque la solución es aparatosa es la única segura en este tipo de roca. Vamos subiendo con la cascada a nuestro lado (3) (4), nos internamos en la pequeña gruta, la cruzamos sin dificultad (llevar luz) y vamos a parar al interior del cañón, al origen de la cascada. Éste es el tramo con más encanto, avanzaremos por el interior del barranco con la ayuda de grapas y un pequeño puente de madera.

Después de un par de resaltes salimos a mano derecha y nos internamos en la vegetación, para recuperar altitud a través de unas grapas hasta el Balcón de Broto (5). A partir de aquí la vía es puro trámite pero vale la pena contemplar las vistas de la cascada y de Broto (6).

Sólo queda destacar el ingenio de los montadores de esta vía, para ahorrar material y cuidar el entorno: Juan Patallo, Alfredo Cambronero y Juan Carlos Guichot y a su Ayuntamiento que hicieron realidad este itinerario.